Globalización y empleo durante la década del 90: El caso argentino y su mayor centro urbano...

Por Vilas Damián – Martín Ariel – Ferraro Sebastián.

 

Materia: GLOBALIZACION Y ECONOMÍA URBANA

Profesor: Fidel Carlos

 

 

"Globalización y empleo durante la década del 90: El caso argentino y su mayor centro urbano, la provincia de Buenos Aires"

Por Vilas Damián – Martín Ariel – Ferraro Sebastián.

 

INTERROGANTES QUE INTENTAREMOS DILUCIDAR

"Globalización y empleo durante la década del 90: El caso argentino y su mayor centro urbano, la provincia de Buenos Aires"

 

  • ¿La apertura comercial fue un factor decisivo en el rápido y brutal crecimiento de la tasa de desempleo en el país?

     

     

  • ¿En que grado avance tecnológico contribuyó al "achique" que las empresas e industrias del país llevaron a cabo desde principios de la década del 90?

     

     

  • ¿En que sectores de la población se incrementó más el fenómeno del desempleo?

     

     

  • ¿El desempleo fue un factor decisivo en el crecimiento de la pobreza urbana en Buenos Aires?

     

     

  • ¿En todos los niveles educativos se sufre de este problema estructural?

     

     

  • ¿Que propuestas existen hoy para combatir este problema que se ha transformado en una traba social para las políticas económicas a implementar?

     

 

  • ¿ el deterioro de la distribución del ingreso junto con el desempleo fueron factores decisivos para el incremento de la delincuencia?
  • ¿En que grado las migraciones internas, países limítrofes y no limítrofes contribuyeron en el aumento del desempleo?

INTRODUCCION

El eje central de desarrollo en el presente trabajo es el análisis de la temática del empleo y sus diferentes consecuencias.

Desde la concepción del Desarrollo Humano, el arbordaje de dicha cuestión se intenta desde una mirada integral de las personas, cuya realización se encuentra condicionada por su acceso al trabajo productivo. El desempleo generalizado, el descenso de perspectivas de empleo para poco calificados y la consiguiente desigualdad salarial creciente entre calificados y poco calificados, son solo algunos aspectos del fenómeno, que no constituyen una cuestión exclusiva de los bonarense y del país, ni siquiera de los argentinos. La creciente preocupación mundial por diseñar políticas publicas para combartirlos es suficiente prueba relevancia que tales temáticas están adquiriendo.

Sin embargo, la problemática puede considerarse desde una perceptiva mas amplia, incorporando las privaciones que mas relacionadas se encuentran con la cuestión del trabajo productivo, sus formas dominantes, las oportunidades que la gente tiene para acceder a el y las retribuciones que recibe. El trabajo es el modo en el que la persona se realiza y es la manera en que al realizarse participa de la historia. No hay Desarrollo Humano posible si este se pretende fundar en la exclusión que implica privar a las personas no ya de su sustento, que podría tener otras fuentes, sino de su posibilidad de realizarse.

Para la división del Desarrollo Humano, la inserción laboral digna es la que produce de manera legal y legitimaron lo es el trabajo en negro, los salarios que suponen el sostén de una vida precaria, una relación laboral de incertidumbre, la subocupación, los trabajos riesgosos o que deterioran el ambiente, las presiones económicas para el abandono de comunidades y cultura, y toda otra forma de relación que violente el respeto a la dignidad humana.

Las responsabilidades en el deterioro ambiental, en el abandono de las pequeñas ciudades por parte de los jóvenes cuyas oportunidades de inserción profesional se encuentran cercenadas por la ausencia de perspectivas de desarrollo comunitario, en la desaparición de micro, pequeñas y medianas empresas, no es exclusiva de los organismos estatales centrales: las organizaciones no gubernamentales, asociaciones no gubernamentales, las asociaciones profesionales, los poderes públicos locales, los empresarios, etc., disponen de una enorme variedad de recursos para fomentar el trabajo productivo y sustentable, aun en las pequeñas comunidades.

El pleno empleo es la mejor política social y la mejor política fiscal; por ello es facilitado privilegiado del Desarrollo Humano sustentable. El trabajo es el ámbito de realización personal de identidad, de intercambio social, de capacitación permanente y de producción. El desempleo no solo es una exclusión sino una negación que desestructura la vida, desidentifica, anula la sociabilidad y estanca el desarrollo intelectual.

En termino de desarrollo, el trabajo es una matriz de oportunidades, así como el desempleo y la precariedad laboral son fuentes de privaciones. Las oportunidades que el trabajo brinda no son solo individuales, sino que transforman en una fuente creatividad colectiva; las privaciones, el desempleo y la precariedad laboral no solo afectan a las personas que los sufren, cegando su creatividad, sino que trasladan al conjunto de la comunidad, al punto que, a ciertos niveles de desempleo en una determinada región se generan condiciones generales de incertidumbre que alcanzan inclusive a quienes si disponen de empleo.

Finalmente, el trabajo es soporte fundamental de la seguridad toda vez que supone condiciones dignas de vida, de identidad y de autoestima, y mecanismos normados de protección. El desempleo y la precariedad laboral constituyen un ámbito de incertidumbre e inseguridad.

El trabajo abre posibilidades de creatividad, de ámbitos de opinión y decisión a distintos niveles; posibilita la agremiación y la construcción de espacios de intereses comunes. El desempleo y la inseguridad laboral privan a las personas de mesas posibilidades. El trabajo fortalece la gobernabilidad, desempleo la debilita.

El trabajo asimismo promueve la equidad en cuanto implica la inserción del ciudadano y de su grupo familiar en el tejido social, con todo lo que supone: pertenencia, acceso a servicios y dignificación.

La exclusión divide a clases, generaciones, etnias y géneros discriminado entre capaces e incapaces, útiles e inútiles. Se desvanece así la clásica diferenciación por clases como grupos homogéneos que en sociedades integradas soslayaren conflicto, merced a una fuerte movilidad social ascendente y a las expectativas que esta genera.

En este trabajo se propone analizar la dinámica del empleo urbano en la Argentina y de su mayor centro urbano, "la provincia de Buenos Aires", en la ultima década.

Nuestro universo de estudio estará centrado en los aglomerados urbanos mas importantes de Provincia de Bs. As : Gran Bs. As, 19 partidos, Gran La Plata, Bahía Blanca, Mar del Plata etc. y en todo el país.

El trabajo esta dividido en diferente etapas:

 

  • La primera corresponde a una breve descripción del contexto económico y social en que se fueron dando los cambios en el mercado laboral.

     

 

 

  • La segunda parte del mismo analizaremos el efecto fundamental de la estructura socio económico de la Provincia de Buenos Aires, que condicionan las oportunidades vitales de sus habitantes: la desocupación, otorgando énfasis a las políticas publicas implementadas para superar tales cuestiones. Los temas a desarrollar son: "Trabajo y Desarrollo Humano", "Empleo y Desocupación", "El impacto social del desempleo".

     

 

 

  • La tercera parte informaremos sobre el comportamiento del empleo y los ingresos en el periodo de convertibilidad, entre primer semestre de 1991 y el primer semestre de 1998.

     

 

Se estima los efectos del aumento del desempleo y el subempleo involuntario en la evolución del ingreso per capita de la población activa. Las tasas de desempleo y subempleo involuntario se incrementaron en todos los niveles de educación. En los activos primarios y secundarios, el valor absoluto del efecto negativo del desempleo es mayor o igual que la respectiva tasa de aumento del ingreso de los ocupados. En el nivel terciario, el efecto desempleo redujo en algo menos de la mitad el efecto del aumento del ingreso medio de los ocupados.

El deterioro de la distribución del ingreso de los activos hasta 1994 resulto exclusivamente del incremento del desempleo entre 1991 y 1994. Después, entre 1994 y 1998, se produjo el mayor deterioro, por el efecto conjunto del aumento del desempleo y la mayor desigualdad en la distribución de los ingresos de los ocupados.

Entre los asalariados a tiempo completo se produjo un incremento de la desigualdad de los salarios horarios según nivel de educación. Este aumento de la desigualdad no se explica por lo acontecido en la manufactura sino que resulta exclusivamente de los sectores de servicios. En estos sectores, los salarios de los niveles de educación primario y secundario son flexibles frente el desempleo.

 

  • El cuarto punto a tocar será: "trabajo y migración en la Provincia de Buenos Aires"

     

 

 

  • La quinta parte "globalización y desempleo". El proceso de globalización ejerce un triple efecto sobre el mercado de trabajo: incrementa la sustituibilidad entre el trabajo y capital dado que aumenta las posibilidad de especialización; amplia el menú tecnológico al facilitar transferencia internacional de tecnología y, al mismo tiempo, implica una mas o menos instantánea obsolescencia del capital físico y humano empleado en actividades no competitivas en nivel internacional.

     

 

Si bien la globalización puede incrementar la productividad, la inversión y el crecimiento económico, puede no ser beneficiosa para el empleo y aun puede ejercer efectos negativos sobre la remuneración de los trabajadores.

La reciente expectativa argentina se ajusta perfectamente a estas características. Tras las privatizaciones y la apertura económica, la economía experimentó un fuerte proceso de intensificación en el uso del capital acompañado de altas tasas de crecimiento sin generación neta de empleo.

Mientras el producto creció alrededor de un 40% entre 1990 y 1994, la tasa de desempleo también aumento del 8 % al 18 % en prácticamente igual periodo.

Un análisis del proceso de creación y destrucción de empleo en la industria manufacturera en el nivel establecimiento durante el periodo 1990 - 1995 permite algunas de las características que tuvo el mismo. El trabajo se describe su relación con factores tales como el tamaño, la exposición a la competencia internacional, la productividad y el nivel de salarios de los establecimientos.

Lo que surge de este análisis es un proceso de brutal reestructuración de la industria manufacturera. Bajo la presión de la apertura económica, tuvo lugar una drástica especialización en actividades competitivas justamente con una amplia sustitución de trabajo por capita.

 

  • En sexto lugar, "crecimiento y pobreza":

     

 

No cabe duda que desde Plan de Convertibilidad (1991) fueron introducidas importantes reformas estructurales en el que hacer económico del país que modificaron sustancialmente las reglas del juego y la lógica del funcionamiento de la economía Nacional. Entre las reformas mas importantes se destaca un programa de privatizaciones, sustanciales desregulaciones en todos los ordenes particularmente el la que atañe a la flexibilización del mercado laboral y una drástica apertura al exterior, no solo en materia arancelaria y cambiaria sino también en lo referido a la creación de un clima adecuado para inversión extranjera. Sin embargo, estos criterios de éxito han sido cuestionados en años recientes ante el deterioro generalizado de las condiciones de vida de las mayorías populares y el aumento de la protesta social.

 

  • En séptimo lugar trataremos la distribución del ingreso en los 90 y sus implicancias económicas y sociales.

     

     

  • Por ultimo, expondremos una herramienta para derrotar el desempleo.

     

     

  • Anexo de cuadros, gráficos y estadísticas

     

     

  • Conclusiones.

 

1) El contexto histórico

 

Desde los años ’30 hasta mediados de la década del ’70 han sido implementados en la Argentina, por los distintos gobiernos de turno, diferentes modelos de desarrollo orientados fundamentalmente hacia la industrialización sustitutiva. Entre ellos, se destacan el justicialista (1945-1955) y el desarrollista (1958-1972).

Es con el advenimiento de la dictadura militar del setenta (1976-1983) que se instala un quiebre en esta orientación hacia la industrialización vigente por cuatro décadas. Comienza una era de modelos aperturistas, que recorre también a los gobiernos democráticos que sucedieron a la dictadura.

Se detallarán más abajo, los distintos matices que presentaron estos modelos con cada gobierno (período 1976-1996); pero resumiendo, se puede afirmar que sus efectos fueron los siguientes: "a) Profundización del enriquecimiento del ínfimo segmento de clase alta; b) disminución relativa de la clase media y su progresiva desalarización; c) disminución del peso relativo de la clase obrera y acentuación de su desalarización; d) rápido aumento del estrato marginal (no asalariado). Todo ello en un contexto de empobrecimiento absoluto (caída por debajo de la línea de pobreza) que ahora involucra no sólo a los estratos obreros y a los marginales, sino también a las capas medias que hasta hace poco experimentaban únicamente empobrecimiento relativo […]. De suerte que, hacia 1990: la incidencia de la pobreza no sólo es muy superior a la que tenía la Argentina hacia 1974, sino que también excede el promedio urbano de los países latinoamericanos en 1970; la composición social de la pobreza es más heterogénea, ya que las carencias inciden ahora sobre un espectro más amplio de estratos sociales; por último, existe ahora un estrato de pobreza extrema (indigentes) que, si bien es más reducido que a mediados de los ’70, ha agravado notoriamente la intensidad de su infraconsumo." (S. Torrado, 1995).

Describiremos ahora las formas en que se diferenció el modelo en cada uno de los gobiernos del período estudiado:

- Gobierno militar, años 1976-1983: implementó políticas de claro sesgo desindustrializador, concentrador y excluyente. Comienza a producirse un aumento en la desigualdad de la distribución y de los niveles de pobreza.

El gobierno de facto, que quebró el régimen constitucional, buscó reestructurar los aspectos básicos que definen el patrón de acumulación. Para ello, y debido a los fuertes desequilibrios macroeconómicos, implementó un programa de estabilización que buscó hacer frente a las dificultades del balance de pagos y a los niveles inflacionarios (niveles nunca antes conocidos en el país). Se implementó una política de ajuste, basada en la contención salarial (consecuencia: alteración de la distribución del ingreso, cuyo promedio cae un 30% respecto de los años anteriores). Hasta el año 1978, aproximadamente, se produce una disminución de la oferta de trabajo (por el fenómeno de desaliento) que hizo contraer a la desocupación abierta. Además, se observó el crecimiento del cuentapropismo.

En 1979 se puso en marcha un nuevo esquema estabilizador (fijación del tipo de cambio para meses venideros, según una pauta de aumento decreciente), que redujo la inflación y con ello, creó una recuperación en los ingresos de los asalariados pero no pudo evitar la creación de un importante atraso cambiario (que hizo necesarias fuertes devaluaciones, provocando nuevos efectos inflacionarios y contractivos, reforzados luego por la guerra de Malvinas).

El hecho más importante en estos años fue el acelerado crecimiento de la deuda externa (sin expansión paralela de la capacidad productiva ni superávit comercial), por su condicionamiento de la economía por venir. La parte de la deuda que correspondía al sector privado fue estatizada, y el pago de los intereses de la deuda llevó a un déficit del sector público, para los años 1982 y 1983, del 15% del PBI.

- Gobierno radical, años 1983-1989: No llegó a implementar una estrategia que modificara sustancialmente el modelo heredado, pero procuró suavizar sus peores efectos, sobre todo en lo que concierne a la recuperación del salario real.

El endeudamiento externo impidió la consolidación del ciclo de crecimiento de la actividad iniciada en el ’83; y hacia fines del ’84 se agudizan los problemas de balance de pagos e inflacionario, lo cual llevó a poner en marcha una política contractiva. (Plan Austral). La economía presentaba ya como aspectos estructurales el manejo de las cuentas públicas y el régimen de alta inflación (que prevaleció desde mediados de los ’70), que explican las dificultades para lograr una estabilización sostenida.

Se estancó la demanda de empleo, reflejado esto a partir de mediados de los ’80, en el crecimiento de la desocupación y subocupación abiertas, indicadores que registraron hacia fines de la década niveles desconocidos hasta ese momento en el país.

La inestabilidad macroeconómica, más condicionamientos políticos, condujeron a los brotes hiperinflacionarios de 1989 y 1990.

- Gobierno justicialista, años 1989 en adelante: En los primeros años, el gobierno ensayó distintos lineamientos de políticas públicas, pero es a partir de 1991 (Plan de Convertibilidad) cuando se afianza una estrategia de desarrollo nítida en sus objetivos y en sus medios de implementación, que retoma en el plano económico, exacerbándolo, al modelo aperturista del gobierno militar, pero ahora con un éxito notable en el control de la inflación, crecimiento del PBN y modificación de las estructuras productivas. El Plan de Convertibilidad logró dominar la inflación y mantener la estabilidad, pero no logró mejorar la situación del empleo. Las salarios recuperaron parte de su poder adquisitivo y aumentó el crédito de consumo.

Mejoró la recaudación tributaria (reducción de la inflación, aumento de las alícuotas de ciertos impuestos, reducción de evasión por cambios en la administración tributaria), se difundió el crédito de consumo y del mercado inmobiliario. Ingresó un gran caudal de capitales (entre 1991 y 1994) que coincidió con inversiones en empresas estatales que se privatizaron (el flujo alejó dificultades que podría provocar el fuerte desequilibrio de la cuenta corriente externa), cambiaron los precios relativos a favor de los no transables, crecieron fuertemente las importaciones (revaluación real de peso, disminución de la protección arancelaria).

La reducción arancelaria, el atraso cambiario y el aumento de la presión fiscal, hicieron que muchas líneas de producción fuesen absorbidas por las importaciones y como consecuencia muchas firmas no pudieron seguir produciendo. En general, debieron hacer importantes adecuaciones para reducir sus costos y así aspirar a ser competitivas.

Se produjo una creciente concentración de la producción y centralización del capital debido a que muchos productores no pudieron hacer frente a la apertura de la economía y a la imposibilidad de acceder al crédito.

A fines de 1994 cambia la tendencia creciente del nivel de actividad que se había iniciado en 1991. Beccaria (1996) sostiene que la crisis mexicana pone de manifiesto la fragilidad de la economía que dependía en gran parte de la entrada de capitales. A partir de esta crisis las nuevas condiciones del mercado internacional de capitales redujeron la oferta de créditos y elevaron las tasas de interés, con una consecuente caída en el nivel de actividad doméstica.

La desocupación y la subocupación, entre 1974 y 1996, llegaron a lo largo del período, a niveles históricamente desconocidos.

Si bien a lo largo de todo el período, las tasas de desocupación y subocupación crecen sostenidamente, se observa un crecimiento vertiginoso a partir de 1990, coincidiendo con los momentos previos a la implementación del Plan de Convertibilidad. Por lo tanto, y para ver cómo este plan impacta sobre el mercado de trabajo, vamos a dividir el período en estudio en dos grandes subperíodos: 1974-1990 y 1990-1996.

Para un mejor análisis, vamos a dividir el período 1990-1996 en dos etapas que coinciden con los dos grandes momentos del Plan de Convertibilidad. Durante el primero, 1990-1993, el plan logra sus mayores éxitos: se detiene la inflación, se recupera el poder adquisitivo de las salarios, hay un importante ingreso de capitales y se expande el consumo. A partir de 1993, que es el último año de crecimiento económico, se invierte la tendencia y la economía va a ingresar en un período de crisis profunda. Los movimientos que sufre el mercado laboral urbano, van a estar afectados por estas circunstancias.

2) Trabajo y Desarrollo Humano

La nación Argentina es una construcción abierta de aborígenes, de primeros inmigrantes españoles y de criollos. Luego de un proceso de crecimiento, de apertura generosa de oportunidades, supo recibir a comunidades de distintos origines, de todas las regiones lejanas y limítrofes, sin con el único requisito de trabajo. Trabajo y empleo son el lento protagonista de la integración de la nación.

El desempleo presente, un hecho inédito a nivel de registros, desde la historia de los argentino es la manifestación de una brecha extraordinaria.

La problemática del desempleo a mediado de los años 90 aparece como un fenómeno vinculado con los nuevos patrones de desarrollo de la economía internacional caracterizado por la globalización y los avances tecnológicos. De este patrón no surge una relación virtuosa entre aumento de la productividad, de los salarios y del empleo; y las economías nacionales frente a la mundialización de los intercambios económicos y financieros, lo que en particular para los países con bajo índice de monetización y bajas tasas de ahorro y alto nivel de endeudamiento, implica debilitar la autonomía de las políticas publicas referidas la producción y el empleo.

En la década de 1990 el desarrollo de los mercados financiero y de las deudas gubernamentales es un fenómeno distintivo respecto de la época dorada del crecimiento económico de los 50 y 60, periodo caracterizado por baja inflación y bajo desempleo. la emergencia de los mercados financieros, la revolución tecnológica, las nuevas formas de gestión empresarial y la combatividad internacional de amplias regiones del planeta basada en bajos salarios y la precarización, coexisten con una situación de inédito desempleo.

En la argentina ha ocurrido un profundo cambio de régimen económico y social que modifico el ambiente de las relaciones entre capital y trabajo, la legislación que regula el contrato de trabajo y el desvanecimiento de la red de sugerida laboral; todo ello existe con el crecimiento del desempleo, el subempleo y el empleo informal.

El cambio de régimen en Argentina ha sido uno de mas veloces. se ha privatizado las empresas publicas, se ha producido la apertura de la economía y libera la movilidad de capitales, el perfil tributario se oriento a favor de impuesto indirectos de base universal y se oriento el gasto social a políticas localizadas, se reformo la legislación laboral a políticas localizadas, incorporando el empleo por tiempo parcial , bajando los costos de contratación, despidos y accidentes laborales , y se transformo el programa de pensiones de reparto en otro mixto que incluye y promueve el sistema de capitalización de ahorros individuales.

El alto nivel de empleo tradicional de la economía argentina, asociado al régimen económico, hizo prevalecer una visión colectiva de amplias oportunidades desempleo permanente, fundada en la baja presión demográfica y la elevada instrucción media de la población y la responsabilidad del estado en el mantenimiento de la demanda global efectiva.

Este escenario cambio notablemente. En los 80 el desempleo abierto en la Argentina paso de 2% a 7,5%, con un crecimiento de la tasa de participación económica de la población. El subempleo horario siguió el mismo camino que el desempleo abierto. El nivel de subempleo invisible cambio poco, principalmente por mayor participación del empleo domestico y del sobreempleo en el sector publico. En los 80 ocurrió una caída de la participación del total de ocupados en la Población Económicamente Activa(PEA) y además la caída absoluta del numero de ocupados plenos, sin considerar el subempleo. El PBI de 1990, aprecios de mercados, fue 9% inferior al de 1980 y 20% menor si se lo mide por habitante. La regresión económica acompaño el aumento de la de la desocupación.

El crecimiento económico del 35%del PBI entre 1990 y !994 revirtió la tendencia regresiva de la década anterior pero en números absolutos de ocupados solo aumento alrededor de un 6%, el total de ocupados abierto aumento entre el 36% y 40% y los subocupados horarios lo hicieron en un 18% o 20%; los ocupados plenos crecieron a un ritmo de solo 1,5% anual.

Durante periodo 1990 -1993, periodo de auge posterior a la hiperinflacion y con una expansión del crédito en el marco progresista estabilizaciones, el producto manufacturero creció 25%, pero el numero absoluto de trabajadores se redujo; las horas trabajadas permanecieron constantes y aumento fuertemente la productividad por trabajador, mas por hombre ocupado que por horas trabajadas. En síntesis, menos trabajadores por unidad de productos, mas horas trabajadas por cada ocupadas por cada ocupado y menos ingreso por horas. Las elevadas tasas de crecimiento fueron insuficientes para absorber la oferta de trabajo: el crecimiento no ha sido condición suficiente para crear empleo.

Cada trabajador ocupado produce mayor producto por tiempo de trabajo, trabaja mas y su ingreso no crece en la misma proporción que el mayor valor generado por unidad de trabajo.

Este escenario se modificó desde fines de 1994 y principios de 1995. durante este año cayo 4,4% y los registro de desempleo y subempleo alcanzaron los niveles mas elevados de la serie estadística desde que se realizan encuestas sistemáticas en materia; en mayo de1995 el desempleo abierto alcanzo a 18,4%y la subocupación al 11,3%. La desocupación abierta subió en 7,7 puntos de porcentaje entre mayo de 1995 y mayo de 1994; todo señala una desaceleración del proceso hacia el periodo posterior de observación, ya que octubre de1995 respecto del mismo mes del año anterior el desempleo aumento en 4,4 puntos. Octubre de 1996, la tendencia ascendente de la tasa de empleo comenzó a generar un descenso en la desocupación. La caída del valor global genera nuevas presiones distributivas, respecto del tiempo de trabajo, de los ingresos, todo lo que se traduce en una presión a la baja de los salarios a pesar del aumento de la productividad.

En este periodo se produjeron cambios en las regulaciones de las relaciones laborales. En 1991 se estableció un esquema de seguro de desempleo con ámbito de aplicación restringido y se promovieron fiscalmente nuevas figuras de contratos laborales mas flexibles declarados de interés publico y se relajaron las condiciones para contratar empleados, en lo que se refiere a accidente, indemnizaciones por despidos y responsabilidad en el caso de problemas de la empresa.

En los últimos años en Argentina se observa una tendencia a economizar el uso del trabajo como factor productivo y bajar su costo por unidad producida, lo implica fuerte impactos tanto en lo que se refiere a la distribución del tiempo de trabajo necesario para producción de los ingresos derivados del valor agregado por la economía. Esta es una nueva racionalidad económica que se funda en que el crecimiento potencial de la economía este mas vinculado al desarrollo de las oportunidades del mercado intencional y de integración que en el mercado interno. La nueva racionalidad económica puede generar nuevas escisiones sociales mediante la expulsión de actividades económicas productivas y la ubicación de otras en la periferia del sistema, donde no se puede evitar la reserva natural del mercados de trabajo. La expansión genera desempleo, la periferización genera informalidad o marginalidad. Al mismo tiempo ocurre un proceso de concentración de oportunidades de empleo y cantidad de horas de trabajo.

Todo estos cambios en el ámbito social del trabajo afectan las condiciones de Desarrollo humano. Los cambios del mercado laboral surgen de las influencias de la economía internacional, de tendencias históricas, de las transformaciones económicas y sociales que desde la política nacional se ha impuesto en los últimos años.

Son múltiples los canales que vinculan los cambios en el ambiente, político y social con lo sucede en el mercado de trabajo; es este ambiente el que permite los cambios profundos que se han impuesto sobre las normas que regulan las relaciones entre capital y trabajo, lo que hace previsibles los efectos ahora emergente.

En ese marco se entiende que el desempleo puede contribuir a reducir los costo laborales y mejorar la competitividad en el marco de la estabilidad de los demás valores; la mayor dispersión de los niveles de ingreso por trabajo facilita la racionalidad económica y la productividad, la desregulación liberara normas para empleador y empleado realicen acuerdo individuales en base al interés que deriva de la situación especifica de ambos; la flexibilidad laboral y salarial permitirá que el riesgo de la empresa sea compartido en parte con los trabajadores, ajustando sus demandas en casos de recesión, cesantías, quiebras, etc.

Las cuestiones fiscales, la competitividad internacional, la apertura económica, la entrada de capitales, la tasa de interés internacional, no son factores exógenos a la política domestica. Son elementos externos que se los tornan endosemos y que han limitado la políticas anticiclicas, presionando a la s unidades productivas para que ajusten su microeconomía a las reglas estables de la macroeconomía.

Los fenómenos que emergen en el ámbito laboral no son solo resultado de procesos de transición sino que están vinculados con la consolidación de un nuevo modo de organización del sistema social. Este no solo se caracteriza por nuevas relaciones técnicas de producción, sino también por un nuevo sistema de relaciones sociales y una nueva visión con respecto al mismo.

Esta visión no aborda el problema desde la óptica del desarrollo humano.

se aproxima a la cuestión desde una nueva racionalidad económica que se encuentra como recurso productivo capaz de cumplir ciclos de producto: caerse, destruirse, volverse obsoleto ,modificarse técnicamente, abandonarse. Los problemas existen y es necesario abordarlos desde una perspectiva capaz de superar la visión del Estado de Bienestar y la de la nueva racionalidad del pensamiento único; se trata de ingresar a la consolidación del desempleo desde la concepción del mundo del trabajo como ámbito de realización de la persona.

2.1) Empleo y desocupación en la provincia de Buenos Aires

En los últimos años, la población de la Provincia de Buenos Aires ha sufrido elevados niveles de desocupación como consecuencia del proceso de reestructuración económica que ha sido implementada desde el Estado Nacional, cuyos efectos han procurado ser moderados por medios de políticas provinciales de empleo y asistencia, a la vez que se ha otorgado una profunda relevancia al desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas .

En mayo de 1997, la tasa de empleo estimada por la Encuesta permanente de hogares(EPH) del INDEC en los partidos que integran el conurbano Bonarense ascendió al 35,5% el mayor valor desde Octubre de1994.

También en Bahía Blanca y Mar del Plata se observaron incrementos relevantes, en tanto en Mar Plata se produjo una leve disminución respecto a la anterior onda de octubre de 1996.

Las tasas de desocupación mostraron una evolución correlativa, llegando a un elevado 18,6% en los partidos del conurbano, y mostrando disminuciones en los restantes núcleos comprendidos en el EPH.

Los niveles de empleo y desocupación en la Provincia De Bs. As se encuentran estrechamente asociado a las características que ha asumido la política económica del gobierno nacional, y en ese marco se deben analizados. Buenos Aires esta sufriendo un proceso de desempleo como el que se verifica a escala nacional y mundial, con una tendencia instalada con vigor a partir de 1994.

Durante el periodo de industrialización sustitutivo, las tasas de crecimiento tenían una correspondencia positivas con el nivel de empleo y con la distribución progresiva de la renta, integración social y niveles de vida relativamente altos para región.

El fenómeno del desempleo adquiere relevancia en los años 90. Las restricciones al empleo asalariados formal y la disminución de los salarios comenzaron hace ya veinte años; pero el crecimiento sostenido de las tasas de desocupación en Bs. As se verifica a partir del año 1993.

La apertura de la economía, la concentración de propiedad y la hegemonía de nuevos grupos económicos condujo aun en el crecimiento del PBI, a la desaparición de muchas empresas agropecuarias, comerciales e industriales con el consiguiente incremento de la tasa de desocupación.

Otro elemento importante para explicar ese crecimiento, ha sido el incremento de la actividad económica femenina, que en el periodo 1990- 1997 aumento 6 puntos. En esto han influido cambios en las actitudes sociales, una expansión de la educación formal femenina y el hecho de que las mujeres se han incorporado mas claramente al mercado laboral.

En Argentina hay una gran divergencia entre la inserción laboral y la educación formal: las mujeres en termino de educación terciaria están prácticamente igualando a los varones, pero eso no tiene correlato en ámbito laboral ya que el acceso al empleo es bastante mas limitado para ellas. El aumento de su educación formal las ayuda a aumentar la participación; pero en los años recientes, el oferta de trabajo femenino esta dado también por factores de tipo económico.

El ultimo elemento es el de las migraciones: se discute si la entrada de muchas gente de países limítrofe, atraída por los ingresos medios, notoriamente superiores en la provincia de Bs. As, influyen en el crecimiento de la tasa de actividad, y si a la vez genera dificultades de inserción para la población nativa.

La convertibilidad, la apertura económica, la desregulación y las privatizaciones se trasladaron al mercado de trabajo y este desde entonces comienza a reflejar las condiciones de competitividad a escala regional y mundial.

La competitividad, ha tenido en casi todos los países efectos sobre el empleo y sobre las practicas restrictivas de la productividad negociadas con sindicatos, que generaron la polifuncionalidad y la desaparición de esas practicas. La convertibilidad estableció la negociación de salarios por productividad, la adquiere mayor interés en el ámbito empresarial, ya que es ella donde ocurre la incorporación de bienes de capital e introducción de nuevas tecnologías y los cambios organizacionales del trabajo. La reformas del Estado también impactaron sobre el nivel de empleo. Pero hacia fines de 1994 y particularmente después de las consecuencias financieras del efecto tequila, la caída de las tasas de empleo fue el impacto más perdurable de aquella crisis. El subempleo visible involucra a quienes involuntariamente trabajan menos horas de las que se consideran normales para el tipo de actividad que desempeña. Toda persona que involuntariamente trabaja menos de 35 horas semanales esta en esta categoría. Existe una distinción entre subocupados demandantes, que están buscando trabajo al mismo tiempo que dicen es insatisfactorio el que ya tiene, y los no demandante, que no están buscando aunque si quisiera trabajar más. El subempleo invisible o encubierto presenta tres criterios de clasificación: el primero y mas difícil de medir incluye a aquellas personas que están inadecuadamente ocupadas, según su formación profesional, o que perciben ingresos menores a los que podrían aspirar; el segundo criterio se refiere a las ocupaciones en actividades productividad baja o nula; el tercer criterio alude a las personas ocupadas en actividades que no utilizan el capital humano disponible.

Todo tipo de subempleo o subocupación es una perdida de potecial y uso ineficiente de la capacidad productiva. El subempleo abierto ha crecido en el Gran Bs. As :en Mayo de 1991 era del 8,1%, En Mayo de1995 del 10,7%, y en el mismo mes de 1997, del 12,7%.

Los jóvenes y las mujeres son grupos más vulnerables en materia de empleo. El desempleo total en los partidos Cornurbano Bonaerense en Mayo de 1997 era del 17%. El desempleo de las mujeres era del 21.1% y de los varones del 14.4%, en los jóvenes, tomando el tramo de 15 a 19 años, era del 42.4%.

El desempleo juvenil es un problema mundial, y en países desarrollados se trata de retener a los jóvenes en el sistema educativo o promover cursos especiales de aprendizaje y entrenamiento y formación profesional. La alternativa del empleo y a la retención educativa, es pasaje a la informalidad y luego a la marginalidad. Estas situaciones tienen repercusiones psicosociales y políticas. La marginación económica, social y cultural, compromete el futuro de muchos de los miembros de las nuevas generaciones, quienes por otra parte aceptarían la precariedad laboral y sus consecuencias sobre la degradación de las condiciones de empleo como un fenómeno natural.

El desempleo de las mujeres es el segundo en el orden de magnitud y se relaciona con el aumento de la oferta de trabajo femenino e incluso con la disponibilidad de calificación no reconocida laboralmente.

La mayor parte de los desocupados están en los tramos más bajos de la educación, primaria y secundaria y sin instrucción. En el nivel instrucción superior o universitario el desempleo es mucho menor. La educación aumenta la posibilidad de empleo, pero es preciso señalar que el mayor nivel educativo no resuelve el desempleo: se observa en muchos países la inflación de las credenciales educativas que llevan a aumentar los requerimientos educacionales sin que necesariamente sean esenciales para el desempeño de muchas tareas.

La sobrevaluacion de las credenciales educativas hace de la educación un requisito de entrada al empleo y no una condición para el posterior desempeño.

2.2) El impacto social del desempleo

La dramática desalarización inflacionaria que genero la convertibilidad produjo un impacto inicial beneficioso sobre los segmento sociales más vulnerables a la aceleración inflacionaria: básicamente disminuyo el numero de hogares y personas que estaban por debajo de la línea de subsistencia, el que había crecido notablemente durante los periodos hiperinflacionarios de 1989-1990. Al mismo tiempo, se produjo una fuerte concentración de la actividad productiva y de la distribución de ingreso, así como una subutilización de recursos humanos; este carácter contradictorio de la estabilización en su repercusión social estuvo asociado a los instrumentos y fenómenos vinculados a ella: el anclaje cambiario y la apertura y la desregulación de mercados, por una parte , y por la otra, el deterioro relativo de los salarios respecto de los aumentos ocurridos en la productividad.

Las condiciones de vida tienen que ver con el nivel de ingresos y a las condiciones laborales a los que se esta expuesto, es decir que el desempleo también afecta al que esta ocupado. La idea de vulnerabilidad del trabajo en contexto de alta desocupación facilita las situaciones de precarización laboral que deteriora la solidaridad y facilitan la paulatina perdida de conquistas laborales, fenómenos no habituales en situaciones de pleno empleo. La aceptación de reducciones salariales y la fluctuación derivada de los ingresos deteriora la organización familiar y disminuye la capacidad de elaborar proyectos.

Esta situación incide negativamente en el consumo y demora los procesos de recuperación en ausencia de procesos difundidos de inversión o exportación.

La inseguridad laboral impacta sobre el efecto intergeneracional; los hijos de hogares de ingreso bajos o fluctuantes y de padres desocupados, abandonan mas rápidamente la escuela. Se afecta asila movilidad social a través de la educación. Si productividad y competitividad definen a adecuada formación como elemento de la inserción laboral, el efecto intergeneracional condena a la exclusión a muchos niños y jóvenes.

Las condiciones de empleo no están influenciadas de manera dramática por las nuevas tecnología que ciertamente no han sido incorporadas aun en forma masiva: ni el estado del desarrollo científico - tecnológico, ni el estado general de las empresas medianas y pequeñas lo permiten. Sin embargo, las industrias de punta, con recursos y relaciones transnacionales, han incorporado cambios sustantivos en la producción y consecuentemente allí se han alojado las consecuencias de tipo tecnológico.

Donde si ha ocurrido un proceso difundido es en el área de las llamadas tecnologías blandas que definen cambios organizacionales en circuitos productivos y administrativos, como también en las estrategias de comercialización. La definición más importante resulta del surgimiento de nueva lógica empresarial que exige mayor flexibilidad en los controles para el logro de modelo mas eficiente de competitividad internacional y para el aumento de la rentabilidad. Esta situación ha sido suficiente, en ausencia de proceso sostenido de expansión, para generar un debilitamiento de la capacidad de negociación de los trabajadores.

Los problemas de empleo y las nuevas condiciones de organización han generado una situación de menor seguridad y tranquilidad, que termina afectando aspecto vinculados a la salud. El trabajo precario implica riegos adicionales para la salud y el bienestar de los trabajadores desprotejidos de asistencia social y sanitaria, y sin control de factores contaminantes en el ambiente de trabajo.

Esta situación se vincula a diversas patologías. La precariedad laboral esta asociada a la inestabilidad, el nivel de los salarios y la extensión o disminución involuntaria de la jornada laboral; también la desproteccion gremial y provisional. Estos son los factores de presión para el trabajador que se manifiestan en accidentes de trabajo de frecuencia superior a los sufridos por los trabajadores con empleo estables y con una tasa mayor de presentismo, lo que supone un eventual desproteccion de la salud a fin de mantener el empleo. Esta situación que afecta la salud y genera costos ocultos, que finalmente afecta la productividad y el clima social de las empresas y ámbitos de trabajo en general. La OIT plantea que las mejoras en el ambiente del trabajo deberían entenderse como un problema global, cuyos diferentes factores están interrelacionados: respeto a la vida y la salud del trabajador, descanso y distracción, hacen a la capacidad de servir a la comunidad y a la realización personal.

Para el Desarrollo humano, el bienestar de las personas es prerrequisito para cualquier estrategia de crecimiento.

Por ultimo, las formas de trabajo no solamente afectan las condiciones laborales de los actuales trabajadores, sino también las oportunidades de desarrollo productivo de las futuras generaciones.

3) Ingresos y salarios en el periodo de la convertibilidad:

3.1) El Ingreso per capita de ocupados y activos y el efecto del desempleo.

 

Los ingresos siguieron un patrón cíclico correlacionado con el ciclo del PBI. En la primera fase expansiva (1991-1994), el aumento alcanzo un máximo en el primer semestre de 1994. La contracción posterior llego a un mínimo relativo en el segundo semestre de 1996. Obviamente, por el fuerte aumento del desempleo, la contracción fue mas profunda en el ingreso medio de los activos. En 1998, el ingreso de los ocupados es 22,2% mayor que el de 1991 y resulta 5,8% inferior al máximo de 1994. En el ingreso medio de los activos, el incremento de todo el periodo es 12,2% y la caída con respecto al máximo de 1994 es 9,8 por ciento.

Los ingresos de hombres y mujeres muestran una evolución análoga al ciclo del ingreso agregado, salvo porque el máximo ingreso de las mujeres se alcanzo en el segundo semestre de 1994. En la fase contractiva, el ingreso de las mujeres ocupadas cae 6,7% mientras que el de los hombres ocupados cae 5,9%. Entre 1991 y 1998, el desempleo de las mujeres se incremento 9,4 puntos porcentuales de la población activa femenina y el de los hombres 6,4 puntos porcentuales de la población activa masculina. Por esta razón, el ingreso medio de las mujeres activas se incremento 14,7% en el máximo de 1994 y 8,2% al fin del periodo, con respecto a 1991.

Sin embargo, es importante notar que el efecto desempleo sobre el ingreso per capita de la población activa total no se explica por el mayor desempleo de la población activa femenina. Efectivamente, en el periodo completo, el efecto desempleo sobre el ingreso medio de los activos hombres es de magnitud similar al efecto del desempleo sobre el ingreso medio de la población activa total.

 

1.2) El ingreso de los ocupados según tipo de ocupación.

 

Los ingresos per capita de las tres categorías (asalariados plenos, no asalariados plenos y subocupados involuntarios) mostraron un patrón cíclico con el máximo relativo en el primer semestre de 1991, en el máximo de 1994 y al fin del periodo. En 1998, el ingreso de los subocupados involuntarios es prácticamente igual al de 1991, habiéndose contraído 18,9% con respecto al máximo. En el caso de los asalariados plenos, el incremento de todo el periodo es 22,3% y la caída contra el máximo es 4,9%. Los no asalariados plenos tuvieron un incremento de 49,2% y con respecto a 1994 su ingreso se incrementa 8,5 por ciento.

 

 

  • Los ingresos per capita según nivel de educación

     

 

 

los ingresos per capita de los ocupados según niveles de educación (primaria, secundarios y terciaria completa o incompleta) evolucionaron en un ciclo similar al ingreso medio de los ocupados, con una primera fase expansiva y una fase siguiente de la contracción o estancamiento, pero los máximos en el periodo se alcanzaron en diferentes momentos. Tomando en cuenta el periodo 1991-1998, se puede observar que el ingreso de los primarios llego al máximo en el segundo semestre de 1992 y su incremento todo el periodo fue de 9,0%. Entre el máximo y el fin del periodo se contrajo 15%. En el caso de los secundarios, el máximo ingreso se alcanza en el primer semestre de 1993 y el aumento total del periodo es 10,7%. La contracción con respecto al máximo fue de 14,1%. Por ultimo, los ingresos de terciarios llegaron al máximo en el primer semestre de 1994 y su aumento en el periodo completo fue de 14,5%, con una caída con respecto al máximo de 5,6%. En el primer semestre de 1998, la relación ingreso terciario/ingreso secundario es 1,8 y la relación ingreso terciario/ ingreso primario es 2,6. Cabe llamar la atención sobre la importancia del efecto composición sobre el aumento del ingreso medio. Los ingresos per capita de cada uno de los niveles de educación se incrementaron a tasas significativamente menores que el ingreso medio. El mayor aumento es el de los empleos terciarios, con 14,5%, mientras que, por efecto composición, el ingreso medio de los ocupados aumento en todo el periodo 22,2 por ciento.

Por otro lado, las tasas de desempleo se incrementaron en el periodo en todos los niveles de educación. Además, todas las tasas de empleo tendieron a fluctuar acompañando el ciclo de la tasa de empleo agregada. En comparación con la tasa de empleo total, en los niveles primario y secundario la contracción es mas pronunciada en la fase contractiva y el aumento en la fase siguiente es menor.

 

 

 

  • Desempleo e ingresos según niveles de educación

     

 

 

El efecto desempleo total es simplemente la diferencia entre la tasa del ingreso medio de los activos y la tasa de ingreso medio de los ocupados. El efecto desempleo parcial es la tasa de variación que hubiera experimentado el ingreso medio de los activos si el ingreso de los ocupados hubiese permanecido constante desde 1991. En todos los niveles de educación la tasa del ingreso medio de los activos es menor que la tasa de aumento del ingreso medio de la población activa total. Este alcanzo 12,2% por efecto del cambio en la estructura educativa de la población activa; mientras que en el ingreso per capita de los activos primarios cayo 1,2%, no vario en el caso de los activos de educación secundaria y se incremento 8,4% en el caso de los activos de educación terciaria. En los activos primarios y secundarios, el valor absoluto del efecto del desempleo es mayor o igual que la respectiva tasa de aumento del ingreso de los ocupados. En el nivel terciario, el efecto desempleo redujo en algo menos de la mitad el efecto del aumento del ingreso medio de los ocupados.

 

 

 

  • La desigualdad salarial por nivel de educación.

     

 

 

La relación secundario/primario tiene una tendencia estable. En cambio, tendió a aumentar la terciario/primario. Tomando esto en cuenta definimos un índice de desigualdad ID como el cociente entre la remuneración horaria del nivel terciario y la del nivel primario.

El índice tiene una tendencia positiva significativa (al 5%) de 1,56% por semestre. Las fluctuaciones en torno de la tendencia están asociadas con la significativa elasticidad de los salarios horarios primarios con respecto al desempleo.

Con respecto a lo que sucedió con la manufacturas, el índice de desigualdad se contrajo 23,7%. En cambio, la desigualdad aumento en todos los sectores de servicios. El incremento de 14,2% del índice agregado resulto exclusivamente del aumento de la desigualdad en los servicios. El efecto composición total es negativo pero pequeño. El efecto total de los aumentos de la desigualdad sectoriales contribuye con 92,9% del aumento del índice agregado. La caída de la desigualdad en la manufactura fue mas que compensada por los aumentos de la desigualdad en los servicios. Los cambios de composición del empleo determinan un efecto positivo en la manufactura, que fue mas que compensado por el efecto de la caída de la desigualdad en ese sector de modo que su contribución sectorial total es negativa. En conjunto, los sectores de servicios contribuyeron con 115% de la tasa del índice agregado. En particular, la contribución del sector otros servicios es 92%. Este es el único sector cuya tendencia al incremento de la desigualdad (3,41% por semestre) es significativa (al 5%). Por el peso de este sector, también es significativa (al 5%) la tendencia al aumento del índice agregado de desigualdad (1,57% por semestre).

 

4) TRABAJO Y MIGRACIÓN

A partir de la globalización, con el avance de modos de comunicación y nuevas técnica de transporte, los cambios en el mercado de trabajo, la transformación de los espacios geográficos en más fluidos y alcanzables, surge un fenómeno de carácter mundial, por el cual la visión de los pueblos asentados por años y años tiende a desaparecer. Este nuevo fenómeno de la movilidad territorial de la población arroja una población "flotante" que está adquiriendo cada vez mayor visibilidad.

La migración constituye un proceso especial con consecuencias diferenciales para el área de origen y para el de llegada determinadas por las características propias de cada migrante, tales como edad, sexo, organización familiar, capacitación lengua, cultura. En la actualidad se producen intensos movimientos poblacionales en respuesta a profundas disparidades territoriales, los cuales se dan entre estados -en el mismo continente o entre continentes- o dentro de un mismo país.

Frente a la clásica forma de migración que tiene sus raíces en los grandes flujos de población, especialmente de Europa hacia América, y los desplazamiento masivos desde el campo a la ciudad en el marco de los procesos de modernización agraria, que expulsan población hacia las áreas urbanas y de industrialización urbana, que absorben mano de obra; crecen pequeños movimientos de variedad características, de menor volumen, que encuentran facilidad para desplazarse y en los que el carácter de definitivos tiende a desaparecer. Se producen así un sinfín de movimientos de corta duración imposible de captar con las técnicas de medición tradicional y cuyas consecuencias demográficas son difíciles de conocer y predecir.

Este continuo de movilidad territorial de la población presenta una variedad de situaciones según las distancias recorridas, la intencionalidad de permanecer en el nuevo lugar o regresar al origen, el tiempo de permanencia; cada una de estas variables produce modificaciones en la organización socioafectiva del migrante, en su vida de relación y en las estrategias adaptativas generadas para hacer frente a su vida cotidiana, con diferente impacto en las posibilidades de su Desarrollo Humano.

Esta nuevas modalidades de desplazamiento surgen como resultado de los profundos cambios operados en los procesos de producción, en su fragmentación, y en la división técnica del trabajo que se refleja en el mercado signado por relaciones laborables más inestables y nuevas formas de inserción de la mano de obra. En respuesta a ello los trabajadores desarrollan estrategias laborables con variadas formas de movilidad.; a modo ilustrativo podemos señalar la que involucra a algunos migrantes bolivianos que comienzan con un recorrido itinerante por las provincias de Salta y Jujuy, trabajando en la zafra, para luego continuar con la vendimia en la región de Cuyo, correrse al Valle de Río Negro para la cosecha de la pera y la manzana, hacer una pasa por B.S A.S. y finalmente retornar a su país de origen.

En nuestro país, otro hecho llamativo constituye la tendencia sostenida que viene dando en la migración rural en consonancia con proceso de modernización agrícola, lo que determina un crecimiento de la población empleada en forma temporaria y para tarea específicas, que pasa a residir en tareas urbanas, y da lugar a una multiplicidad y variedad de desplazamientos, desde aquellos que se producen diariamente y son de corta distancia entre el lugar de residencia urbana y el campo en donde se trabaja, hasta las cuadrilla, modalidad muy frecuente en área pampeana, cuyos migrantes se desplazan permanentemente realizando su trabajo en distintos campos.

Es indudable que estos fenómenos de movilidad territorial temporaria de la población generan una devaluación de la calidad de vida de diferente magnitud: condiciones de trabajo desfavorable, mayor precariedad, viviendas deficitarias; que terminan siendo aceptadas por los trabajadores, precisamente por su condición de transitoriedad.

Desde la óptica del Desarrollo Humano, los desplazamientos no dados de la población, determinados por las escasas posibilidades de realización en las áreas de origen, generan situaciones carencia o exclusión que atentan contra los derechos humanos al impedir la igualdad de oportunidades para todas y cada una de las personas.

Este tema resulta de particular interés ya que la provincia de B.S A.S por su características geopolíticas y socioeconómicas resulta el polo de atracción privilegiado para los migrantes en búsqueda de nuevas oportunidades.

Se presenta el estado socio-ocupacional e impacto en el mercado laboral en base a dato de la Encuesta de Hogares, onda de octubre de 1995 y 1996 de los migrantes en los aglomerados de la provincia donde se levanta dicha encuesta: Gran B.S A.S , Gran La Plata, Bahía Blanca y Mar del Plata.

Las principales características sociodemográficas y ocupacionales de la población migrante limítrofe pueden reunirse en los siguientes puntos:

 

* Existe un leve predominio femenino, en el orden del 52 % , que también registra en la población migrante de origen interno. Varía su posicionamiento frente a la sociedad según hayan seguido una pauta de migración autónoma asociativa. las mujeres al insertarse en el mercado laboral desarrollan estrategias que varían según su condición social y cultural. Habitualmente deben soportar distintos puntos de discriminación determinados por su condición de género, de extranjeras y en la mayoría de los casos de pobres.

 

* El nivel educativo es similar en los niveles intermedios entre los migrantes limítrofes y los internos, tanto en el nivel de primaria completa como en el de secundario (completa e incompleta). Aunque entre los limítrofes es mayor el porcentaje que no completó el nivel primario y sólo el 6 % logró acceder a la universidad.

 

* el 85 % de los migrantes limítrofes corresponde a edades activas, característica compartida con los migrantes internos, lo que indicaría el carácter laboral de estas migraciones.

 

* Presentan una alta propensión a ofrecerse en el mercado laboral, con una tasa de participación que ronda en el 70 % para grupos de 15 a 65 años, frente a una tasa de participación global que no alcanza al 60 % para este mismo grupo.

 

* Suponiendo un caso extremo extremo de migración limítrofe nula y una redistribución de los puestos de trabajo ocupados por estos migrantes hacia los desempleados no superaría un medio punto porcentual.

 

* La tasa de desocupación es más baja que la del conjunto de la población, lo debería a las menores exigencias de las condiciones para la aceptación de un empleo, situación que se varía reforzada en situaciones de ilegalidad.

 

* La tasa de subocupación resulta superior a las de otros grupos. Presentan tasas de los migrantes internos la de los trabajadores nativos.

 

* La tasa de sobreocupación , analizando las condiciones de trabajo a partir de la cantidad de horas semanales trabajadas es mayor en los migrantes recientes respecto de la población total. La estabilidad en el empleo es escasa primordialmente realizan changas o trabajos estacionales.

 

* Se concentran mayoritariamente en el mercado laboral urbano en los sectores como la construcción y las actividades manufactureras, en el caso de los hombres y el servicio domestico y la venta ambulante para las mujeres.

 

* Es notable la gran concentración en la distribución espacial 48.3 % se concentra en el gran BS. AS y el 8 % en el resto de la provincia.

Condición de actividad, empleo y desocupación en los grandes aglomerados urbanos de la Provincia de Bs. As

Partidos del gran Bs. As

Actividad económica:


Tasa de actividad económica de la población de los 19 partidos del gran Bs. As según la encuesta de hogares, onda octubre de 1996 fue del 42.5 %, superior a todos los otros aglomerados del país, excepto a la Capital Federal. Tal proporción disminuye más de un 5 % en los hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas.

En la población migrante, la actividad económica es muy superior a la de la población no migrante (38 % ), en especial en los países limítrofes ( que llega al 64 % ) y en los internos 56 %.

 

Desocupación:

 

Dado que la tasa de empleo del gran Bs. As es de 33 % (un porcentaje al conjunto de aglomerados urbanos del país), su tasa de desocupación llega al 21 % de la población activa, valor superado solamente por Bahía blanca e igualado por Mar del Plata. En la población con NBI, la tasa de desocupación asciende al 30 %, debido a la reducida tasa de empleo del grupo.

La población es levemente inferior en la población migrante, descendió en especial entre los limítrofes 18.6 %. El grupo migrante no limítrofe muestra una reducida tasa de empleo con relación al resto de los migrantes, y la mayor tasa de empleo inferior al 30 % y una tasa de desocupación del 22 %.

 

Subocupación e intensidad de la ocupación:

 

También supera al resto del país en un 2 %, llegando al 16 %, en la cual el 6 % es no demandante.

Sumando los subocupados demandantes a los desocupados, se llega a la conclusión de que 31.5 % de la población activa-1.170.000 personas del Gran Bs. As se encuentra en una crítica situación laboral.

Los migrantes internos poseen una tasa de subocupación superior al resto de los migrantes en un (19%), en la cual la demanda de nuevas ocupaciones tiene un lugar destacado (16%), superando aún por mayor diferencia al resto de los grupos, en tanto los migrantes no limítrofes y los no migrantes son quienes sufren en menor medida la subocupación (14% en ambos casos).

Entre los migrantes limítrofes, la tasa de subocupación llega a 17%, de los cuales el 14,5 % es demandante de nuevo empleo. Sumando desocupados y subocupados demandantes entre los migrantes limítrofes, se llega al 33 % de la población activa con problemas laborales.

La sobreocupación es un fenómeno que se observa especialmente en la población de migrantes no limítrofes, donde un 47 % supera las 46 hs. de trabajo semanales, en tanto ese porcentaje es del 40 % en el total de la población activa.

 

Antigüedad en la desocupación:

 

Entre los desocupados, el 38% lo estaba desde hacia más de seis meses a la semana de la encuesta, en tanto el 39 % había estado ocupado hacia menos de dos meses.

Los migrantes limítrofes son quienes tienen una menor proporción de desocupación de larga duración (24 % más de seis meses), mientras que la población no migrante se encuentra en el extremo opuesto 42 %.

 

Calificación laboral:

 

En el gran Buenos Aires, el 33 % de los económicamente activos no están calificados, mientras el 5% es profesional.

El porcentaje de no calificado se incrementa entre los migrantes internos 38 % desciende ligeramente entre los limítrofes en un 30 %. Los migrantes no limítrofes tienen un relativamente elevado porcentaje de no calificados en un 35%, pero a la vez es el grupo con mayor proporción de profesionales 7,5%.

Entre los migrantes limítrofes, sólo el 2% es profesional, mientras que entre los migrantes hay un 7% de profesionales.

Categoría ocupacional y rama de actividad:

 

De la encuesta de hogares de octubre de 1996 se puede concluir que existen grandes diferencias en la categoría ocupacional según la condición de migrantes: entre los migrantes no limítrofes se observa la mayor proporción de patrones o empleadores, en tanto ésta disminuye entre los migrantes limítrofes.

En este grupo se observa el mayor porcentaje de trabajadores por cuenta propia, aunque entre los migrantes no limítrofes también existen una proporción destacable. Entre los no migrantes los obreros o empleados resaltan sobre el resto de los grupos en estudio, y en el servicio doméstico es especialmente reducido en los no migrantes.

Las ramas de actividad que concentran mayor cantidad de población activa son la industria en un 22% y el comercio en un 20%. En ésta última destacan los migrantes limítrofes en un 27% así como en la construcción. Los migrantes internos y los no limítrofes se encuentran sobrerepresentados en la construcción.

En los servicios financieros e inmobiliarios, en la administración pública y defensa en la enseñanza, los migrantes extranjeros (limítrofes y no limítrofes) ocupan un espacio muy reducido.

 

Distribución del ingreso familiar per capita:

 

Si se compara la distribución del ingreso en función de condición de migración, se puede ver que la población no migrante se encuentra ligeramente sobre representada en los extremos de la escala, es decir que mientras el 56,8% de los migrantes se encuentran entre los deciles 1ro. y 4to., esa proporción se incrementa al 60,1% entre los no migrantes. También los tres deciles superiores se ubican el 13,4% de los migrantes, contra el 14,5% de los no migrantes

Gran La Plata

Actividad Económica:

 

La tasa de actividad económica en octubre de 1995 era del 42% en la Gran La Plata. Entre los hogares con NBI, tal tasa se incrementaba hasta un 6% repecto al resto de los hogares.

Entre la población migrante, la actividad llegaba hasta el 51%, destacándose los llegados de países limítrofes, dónde la tasa mencionada llegó en la fecha de referencia en un 64%.

Desocupación:

 

La tasa de desocupación fue del 20%, ofreciendo reducidas variaciones según la condición de población migrante, excepto una fuerte reducción entre los extranjeros provenientes de países no limítrofes.

Entre la población en hogares con NBI, la tasa de desocupación ascendió hasta un 33%, superando por gran diferencia al 18% de los hogares sin NBI.

 

Subocupación e intensidad de la ocupación :

 

La población subocupada constituía el 11% en Octubre de 1995, de la cual el 9% demandaban un empleo completo. En cuanto a la intensidad de la ocupación, el 36% de la población que excedía las 45 horas de trabajo semanales, en tanto esa proporción aumentaba al 45% en la población migrante, siendo especialmente importante en los migrantes limítrofes y no limítrofes.

 

Antigüedad en la desocupación:

Un 40% de los desocupados habían tenido empleo antes de la encuesta de 1995, y un 35% hacia mas de seis meses que no hallaba empleo.

Esta situación se encuentra especialmente reforzada en la población migrantes limítrofe.

 

Calificación laboral:

 

En la Gran La Plata el 24% de la población activa no era calificada, lo que constituye la menor proporción del conjunto de la Provincia relevada por la EPH. En tanto los profesionales llegaban al 13%, el mayor porcentaje de los núcleos urbanos.

Los no calificados se encuentran sobrerepresentados entre los no migrantes, en especial los extranjeros; los profesionales son de 14,5% de los no migrantes, y sólo el 6% de los migrantes limítrofes.

 

Categoría ocupacional y rama de actividad:

 

Los obreros o empleados constituyen la mayoría de la población activa del Gran La Plata, superando incluso a la proporción de la misma categoría de los partidos del Gran Buenos Aires. Entre los migrantes limítrofes tal porcentaje llega al 76,5%.

En cuanto a la rama de actividad, la administración pública y defensa, la enseñanza y los servicios sociales y comunitarios se encuentran fuertemente sobrerepresentadas, desmedro de la industria, el comercio el transporte y comunicaciones.

La población migrante se concentra en mayor medida en la construcción, servicios sociales y comunitarios, y en el servicio doméstico.

Distribución del ingreso familiar per capita:

 

También en la población migrante se concentra en deciles inferiores, dado que dicho conjunto sólo los deciles 1ro. y 2do. estaban ocupados por el 30% de la población.

 

  • Globalización y desempleo: el caso de la Argentina

     

 

 

Tras los procesos inflacionarios de 1989 y 1990, tuvo lugar una drástica reforma económica en la Argentina. Las medidas claves que conformaron este programa económico han sido la ley de convertibilidad, la privatización de empresas publicas y la liberalización del comercio exterior y de los flujos financieros.

La apertura del comercio a la economía mundial fue una pieza fundamental en la estrategia de estabilización, ya que proveyó un ancla para los precios de los bienes transables.

Como resultado de este paquete de medidas, la inflación se redujo drásticamente de un nivel de 5000% anual en 1989 al 0,16% en 1996. El PBI creció un 40% entre 1990 y 1994.

A pesar de este enorme aumento en el PBI, la tasa de desempleo se elevo del 6,0% en octubre de 1991 –después del lanzamiento del Plan de convertibilidad- al 12,2% en octubre de 1994 –justo antes del efecto tequila- y al 17,3% en octubre de 1996.

 

5.1) Algunas características del crecimiento económico argentino en la década del ’90

 

Cuando se analiza sectorialmente el crecimiento de PBI, puede verse que este crecimiento no tiene una distribución uniforme. Tiene un marcado sesgo hacia los sectores productivos de bienes no comercializables. En realidad, durante el periodo 1990-1994, mientras la agricultura creció un 36% y la industria manufacturera un 35%, los servicios crecieron 41% y la construcción, 88 por ciento.

Es sorprendente que a pesar del hecho de que el crecimiento fue liderado por dos sectores de mano de obra intensiva, el nivel de empleo no acompaño tal crecimiento. En efecto, la tasa de empleo –que mide la proporción de la población total actualmente empleada- cayo del 35,7% en mayo de 1990 al 34,8% en mayo de 1995. Esto sugiere que el crecimiento que tuvo lugar durante el periodo que se analiza debe atribuirse principalmente a un enorme aumento de la productividad laboral. Este fenómeno se vio favorecido por un cambio radical en los precios relativos entre mano de obra y capital: la drástica reducción de las tarifas de importación redujo significativamente el precio de los bienes de capital importados y esto indujo un agudo proceso de sustitución de trabajo por capital.

La consecuencia fue un salto en la relación marginal capital - mano de obra. Actualmente es necesario invertir un monto mucho mayor de capital por unidad adicional de mano de obra que antes de la reforma económica. La elasticidad del empleo en relación con el PBI se ha estimado en apenas 0,20 para el periodo 1990-95. En marcado contraste, entre 1981 y 1991, el crecimiento del PBI fue nulo, pero el empleo creció un 18 por ciento.

De esta forma, la economía argentina paso de una década de empleo sin crecimiento a una década sin empleo. Durante los últimos veinte años no parece haber un claro vinculo entre el crecimiento y empleo en la economía argentina.

Al mismo tiempo, la liberalización del intercambio comercial se reflejo en un enorme aumento en el comercio exterior. Las importaciones aumentaron vertiginosamente de $ 4100 millones en 1990 a $ 21600 millones en 1994, mientras que las exportaciones aumentaron de $ 3700 millones a $ 20100 millones en el mismo periodo. La participación de las importaciones en el suministro global aumento de 5,6% en 1990 a 14,6% en 1994.

Este aumento en el comercio internacional estuvo acompañado pro una expansión sustancial del déficit de la cuenta corriente. Esto se debió principalmente al crecimiento en las importaciones de servicios reales –especialmente gastos de transporte y seguros- y en los servicios financieros –debido a la creciente carga de los pagos de intereses sobre la deuda externa-.

 

5.2) Factores determinantes del desempleo.

 

Si los salarios son lo suficientemente flexible, el desempleo queda excluido. El exceso de oferta deprime los salarios hasta que alcanzan el nivel en que la cantidad demandada es igual a la cantidad ofrecida. Por lo tanto, el desempleo debe explicarse a través de la existencia de cierta rigidez en el mercado laboral: la rigidez de los salarios nominales (el caso keynesiano) o la rigidez de los salarios reales (el caso clásico).

Keynes introdujo la distinción entre desempleo voluntario e involuntario. El desempleo siempre es voluntario en el modelo clásico. El desempleo involuntario es el caso keynesiano. Pero ambos se atribuyen a cierta imperfección del mercado que impide que los salarios despejen el mercado laboral.

Sin embargo, aparece un caso particular si, por razones fisiológicas y/o culturales, hay un nivel mínimo debajo del cual los trabajadores se rehusan absolutamente a aceptar cualquier trabajo a corto plazo.

¿Cuales son las causas de la rigidez del salario?, Según Caballero y Hammour, hay que señalar las dificultades de la contratación incompleta que imponen una forma de rigidez sobre los salarios reales. A la existencia de inversión especifica se adjudica la responsabilidad por él desacople entre creación y destrucción de los puestos de trabajo.

 

  • Anatomía del mercado laboral en la Argentina.

     

 

 

Algunas cifras nos ilustran las principales características del mercado laboral argentino en la década de los ’90. La tabla 1 nos da una idea sobre la magnitud de la población involucrada en el desempleo.

Tabla 1. Desempleo en los centros urbanos.

Año

Población urbana en edad de trabajar

Indice de desempleo (%)

Población urbana desempleada. (en miles)

 

1993

1995

1997

 

11673

12313

12503

 

9,9

18,4

16,1

 

1156

2266

2013

 

 

Además del desempleo, el mercado laboral argentino sufre otras distorsiones: subempleo y sobreempleo, que coexisten.

Por ejemplo si se toman las cifras de 1995, se puede ver que el 31% de la población en edad de trabajar en el Gran Buenos Aires estaba desempleado o subempleado, mientras que otro 34% estaba sobreempleado. Por consiguiente, solo el 35% de los trabajadores trabajaba una cantidad normal de horas.

Este sobreempleo se refleja en el hecho de que las horas anuales trabajadas por cada trabajador en la Argentina son 2059, en comparación con las 1720 en el Reino Unido, 1654 en Francia, 1919 en Estados Unidos y 1965 en Japón.

El sobreempleo refleja el hecho de que los empleadores prefieren pagar horas extras en lugar de contratar a nuevos trabajadores. Esto puede atribuirse a las elevadas indemnizaciones por despido que la Ley impone en la Argentina.

 

 

 

  • Crecimiento y pobreza

 

No cabe duda que en el periodo analizado fueron introducidas importantes "reformas estructurales" en el quehacer económico del país que modificaron sustancialmente las reglas del juego y la lógica de funcionamiento de la economía nacional. Entre las reformas más importantes se destaca el proceso de privatizaciones jamas visto con anterioridad, sustanciales desregulaciones en todos los ordenes –particularmente en lo que atañe a la "flexibilización" del mercado laboral- y una drástica apertura al exterior, no solo en materia arancelaria y cambiaria sino también en lo referido a la creación de un clima adecuado para inversión extranjera.

Sin embargo, analizando el éxito de las medidas, han sido cuestionados en años recientes ante el deterioro generalizado de las condiciones de vida de las mayorías populares y el aumento de la protesta social. Evidentemente, a la hora de preguntarse si el plan de gobierno ha tenido un éxito relativo, y para quienes, surgen al respecto diferentes criterios valorativos. Si un indicador de éxito es plantearse en que medida nos acercamos a la plena liberalización de la economía considerada esta el tipo ideal por alcanzar en materia económica, entonces si, en muchos sentidos, podría decirse que "el mercado" se ha impuesto significativamente en el periodo, y la economía nacional presuntamente se ha acercado a este tipo ideal. Asimismo, ese éxito fue acompañado por la estabilidad de precios, el crecimiento del producto global y de la productividad por hombre, revirtiéndose tendencias al estancamiento de los años ochenta. No cabe duda de que el crecimiento y, en especial, la estabilidad fueron factores que otorgaron –por lo menos en su momento- una cierta legitimidad al "modelo" y al gobierno de Menem, permitiéndole ganar la reelección presidencial en 1995.

Pero si consideramos estas medidas de liberalización tan solo como medios para alcanzar otros fines, y no fines en si mismo, la situación valorativa tiende a cambiar. Son otros los indicadores que debemos incorporar al análisis para tener un criterio valorativo sobre el modelo económico: por ejemplo, las tendencias en la distribución del ingreso, la evolución de los márgenes de pobreza y de las condiciones de vida de la mayoría de la población nacional, etc. Si tomamos en consideración estos y otros factores de esta naturaleza, entonces el criterio de "éxito" a que nos referimos anteriormente tiende a relativizarse. En efecto, en el periodo considerado la situación social en el país tendió a empeorar, afectando a vastos sectores sociales de la población. Esto se ve reflejado en una serie de indicadores que ponen en duda el éxito del "modelo económico" implantado en el país en años recientes. Aun en los casos en que se quiera definir a estos factores como "sociales" y no "económicos" o bien como "costos sociales inevitables del modelo", es difícil disociarlos del modelo actualmente en vigencia y de los juicios valorativos que puedan ser formulados en torno a el.

En definitiva: nos encontramos con una disyuntiva valorativa. No cabe duda de que el crecimiento económico (con estabilidad de precios) puede considerarse un atributo importante de todo proceso económico, siempre y cuando se especifique claramente la naturaleza de tal crecimiento, tienda a ser duradero y a proyectarse hacia el futuro (lo cual todavía esta por verse para el caso argentino), y vaya acompañado por otros atributos económicos para la mayoría de la población, como un mayor acceso al empleo y la cobertura de las necesidades básicas: salud, educación, viviendas dignas, jubilación adecuada, seguridad, etc.

Sin embargo, en el periodo bajo consideración, varios aspectos coadyuvaron a poner cuestionamiento aspectos centrales de la política económica nacional. En efecto, si bien hubo un importante crecimiento económico global, este fue acompañado por un aumento exorbitante de la desocupación en sus diversas manifestaciones, caídas sistemáticas de los salarios reales –particularmente en el sector estatal y determinados servicios-, una creciente precarización del empleo y pagos en negro de gran parte de los salarios, deterioros en el acceso a la salud, educación, vivienda popular y, como reflejo de varias tendencias, un aumento sustancial de los márgenes de pobreza e inanición que afectan a vastos sectores de la población nacional, particularmente del interior del país. Estos procesos también fueron acompañados por una distribución crecientemente inequitativa de la riqueza y de los ingresos. Asimismo, la creciente apertura a la economía mundial, considerada por muchos como indiscriminada, particularmente la apertura a las actividades financieras y especulativas, genero una mayor inestabilidad del sistema en su conjunto y una agudo proceso de desindustralizacion. Estas tendencias fueron acompañadas por una mayor oligopolizacion de la industria y del sector servicios, y la desaparición de infinidad de medias y pequeñas empresas, particularmente en los años mas recientes. También se manifestó en el periodo una creciente transnacionalizacion de la economía, no solo debido al proceso de privatizaciones sino también al traspaso a manos extranjeras de una parte apreciable de la industria, los bancos y el sector servicios. En definitiva, no cabe duda de que el modelo económico llevo a una mayor concentración del poder económico en pocas manos, a la exclusión social y a perdidas de los standars de vida de vastos sectores sociales.

Podemos ver algunos indicadores que ponen en cuestionamiento la naturaleza presuntamente exitosa del modelo económico y social actualmente en vigencia:

 

  • La desocupación y subocupación así como el trabajo precario y "en negro" aumentaron significativamente a lo largo de la década de los noventa (desde el comienzo del Plan de Convertibilidad a la fecha). Si bien históricamente la desocupación "abierta" no se manifestaba en la Argentina, en los años noventa esta aumenta sistemáticamente alcanzando un pico del 18,2% de la fuerza laboral en 1995. Asimismo, también aumento la subocupación de una parte importante de la fuerza laboral. Existen múltiples explicaciones de estos fenómenos, pero sean cuales fueren las mas fundamentadas, el hecho cierto es que, por primera vez en la Argentina, la desocupación en sus diversas manifestaciones se ha transformado en un problema importante y relevante por considerar. Estas tendencias en la desocupación difícilmente pueden ser disociadas de la política de ajuste estructural: el proceso de privatizaciones redujo sustancialmente el personal del Estado y de las empresas privatizadas; en la industria se siguió el mismo ejemplo reduciéndose puestos de trabajo; continuo el proceso de desindustralizacion comenzando a mediados de los años 70; en el sector servicios ocurrió otro tanto, particularmente en el sector de comercialización de alimentos y de otros productos en donde el supermercadismo arraso con una serie de pequeños negocios reduciéndose en términos netos la ocupación en este sector. Por todas estas razones se estima que a lo largo del periodo fueron eliminados unos 600 mil puestos de trabajo.

     

     

  • Los salarios reales cayeron, en particular en el sector estatal y el sector servicios, ante el congelamiento de los salarios inherente al plan de convertibilidad y el aumento de la desocupación. Con anterioridad a la década del 90, las alzas de precios eran mecanismos que evitaban el aumento de los salarios reales. Pero las variaciones bruscas sufridas por estos inducían a presiones al alza de los salarios nominales por parte de las organizaciones sindicales. A partir del plan de convertibilidad y la estabilidad de precios lograda en los noventa, este mecanismo dejo de utilizarse. Sin embargo, pese al congelamiento de los salarios nominales siguieron aumentando levemente algunos precios, con lo cual, y dado el debilitamiento del poder de negociación sindical, se lograron reducciones de los salarios reales, particularmente fuera del sector industrial. En algunas industrias, los "costos salariales" aumentaron o se mantuvieron pero muy por debajo de los aumentos de productividad. El gobierno logro ampliamente su objetivo de bajar los salarios reales en el marco de su política de flexibilización laboral. Juntamente con el aumento de la desocupación, la reducción de salarios reales y la participación de los salarios en el ingreso nacional -que cayo del 37% en 1980 a no mas del 26% en 1998 (Clarín, 21/6/98)- eran tendencias que presuntamente tenían como contrapartida el aumento de la rentabilidad de las empresas.

     

 

Sin embargo, la caída de los salarios reales se debió no solo a la reducción de los salarios nominales y a la mayor "flexibilización" laboral. También se debió a que los precios de determinados servicios –alimentos, salud, educación- aumentaron mas que el nivel general de precios, reduciéndose de este modo los salarios indirectos y el acceso a la cobertura de estas necesidades básicas. Las tarifas publicas también dieron un salto inusitado como consecuencia del proceso de privatizaciones en ciernes, incidiendo indirectamente sobre los salarios reales.

 

 

 

  • La distribución del ingreso en la década de los 90 y sus implicancias económicas y sociales:

     

 

 

En la Argentina y en la provincia de Buenos Aires, sus habitantes poseen, sin duda, un objetivo compartido por todos y con el que nadie seguramente va a disentir: elevar en forma sustancial y sin solución de continuidad el nivel de calidad de vida de la población, especialmente de aquellos que están mas rezagados en el reparto de la riqueza y el ingreso nacional. Para tener un panorama de la condición económica social, hay que tener en cuenta algunos indicadores:

 

  • Distribución del ingreso: entre tramo de ingresos de la población y distribución funcional del ingreso entre perceptores de sueldos y salarios y de rentas de capital, durante el periodo de vigencia del modelo de desarrollo analizado

     

     

  • Evolución de los índices de pobreza y de indigencia, en nivel global y según distintas áreas del país.

     

     

  • Nivel de utilización de la fuerza de trabajo a través de diversos índices tales como tasa de desempleo y de subempleo, tasa de trabajadores pertenecientes al sector informal de la economía, tasa de empleo en escala global y según distintos estratos sociales, edad, sexo, localización y calidad de dicha fuerza de trabajo.

     

     

  • Salario real de los trabajadores en el periodo estudiado.

     

 

Estos cuatro indicadores socioeconómicos constituyen la mejor evidencia de sí, efectivamente, a partir de la aplicación del desarrollo en vigencia en el periodo estudiado se ha verificado un incremento perceptible de la calidad de vida de la población, traducido en una capacidad creciente del poder adquisitivo de la mayoría de los habitantes, en la reducción de las desigualdades de ingreso y de riqueza, en la disminución de los índices de pobreza e indigencia y en el incremento de las oportunidades de empleo de alta calidad para el conjunto de la población económicamente activa (PEA).

Deseamos resaltar, al respecto, que la mejoría esperable tras la aplicación de un determinado modelo de desarrollo en el nivel de vida de la población puede ser alcanzado por múltiples medios o instrumentos de política económico social. En la experiencia argentina, resultados altamente favorables en dichos en dichos indicadores se dieron tanto en contexto de moderada inflación como en situaciones de estabilidad absoluta de precios. Por lo contrario, si se revisan las series estadísticas históricas se puede apreciar que revelan evidentes signos de deterioro en la situación económica y social de la mayoría de la población argentina tanto en épocas en que se apreciaron variaciones elevadas del nivel de precios al consumidor así como en periodos en que se produjo una ausencia total de incremento de los valores monetarios de los bienes y servicios. Es que la política antiinflacionaria puede o no ser consistente con un proceso redistributivo progresivo de los ingresos, si es acompañada por otras decisiones de estrategias de desarrollo que impactan favorablemente sobre el nivel de vida de la población. La citada política de eliminación del factor inflacionario en los precios es posible alcanzarla tanto fijando un ancla al tipo de cambio como imponiendo una activa y transparente competencia entre los productores, así cono fijando márgenes de ganancia a las empresas para limitar los aumentos de precios. Cada uno de estos instrumentos o herramientas de política económica y social se puede aplicar acorde con las características del contexto económico, social y político, en diferentes periodos y con desigual grado de consenso popular.

El proceso de distribución del ingreso es una de las mediciones mas apropiadas para evaluar el comportamiento exitoso de un modelo de desarrollo en tanto reconoce como cada grupo social ha ido captando riqueza a medida que los efectos del citado modelo se van evidenciando.

Los datos que vamos a analizar abarcan tanto el periodo bajo estudio (1990-1998) como algunos años previos, cuando estuvieron vigentes otros modelos de desarrollo deferentes al de corte neoliberal conservador que rige en la actualidad.

En 1998, el 10% más pobre de la población acusaba un retroceso en relación con ocho años antes, en su percepción de ingresos totales, de casi un punto, lo que representa casi el 40% de disminución relativa. Si se toma el conjunto del denominado "estrato bajo", la caída fue de casi dos punto, lo que representa algo mas del 13%. Esto revela que el mayor peso del retroceso recayó en el segmento más pobre.

El segmento de ingresos medios, que reúne el siguiente 40% de la población en escala ascendente de ingresos, sufrió un leve descenso, del 3% entre 1990 y 1998. En cambio, el segmento de mayores ingresos es el que capto todo lo que los sectores bajos, medios bajos y medios fueron perdiendo. Aunque la captación de ingresos que los demás sectores fueron dejando en el camino fue significativa –mas de dos puntos en ocho años -, el elevado porcentual con que este segmento social mas rico participa del proceso distributivo supuso que tales ganancias representasen solamente el 4% de incremento relativo sobre el punto de partida.

Comparando las estadísticas actuales con las de años anteriores, puede advertirse claramente que, en estos años de la convertibilidad, la polarización social se expandió mas acentuadamente que en los once años anteriores, incluyendo el periodo de la dictadura.

El plan económico social denominado "de convertibilidad" ha resultado un profundo fracaso desde el punto de vista de los objetivos ineludibles de toda estrategia de crecimiento, pues ha producido un profundo proceso de redistribución regresiva del ingreso, mas agudo todavía que el que llevo adelante, con su política económica neoliberal, el gobierno de la dictadura. Cuando se emiten voces laudatorias del citado plan, hoy en vigencia, por parte de los que lo promovieron, lo implementaron o lo vienen sosteniendo desde la formación de opinión publica o como consultores económicos, se comete un grave error metodológico que distorsiona todo el análisis. El de precios, que hoy posee no solamente estabilidad temporal sino que acusa una preocupante deflación, signo de la caída de la demanda de bienes y servicios, no puede instalarse como meta de un programa de desarrollo de una sociedad. Las metas fueron, son y serán siempre los niveles de bienestar colectivo de dicha sociedad. Para que tales niveles se expandan en el tiempo, y a ello apunta necesariamente todo el programa de desarrollo, se seleccionan instrumentos acordes, que se mantendrán en el tiempo si se producen los efectos conducentes al cumplimiento de tales metas o serán sustituidos por otros si se aprecia que no son efectivos. La estabilidad de los precios en la transacción de bienes y servicios en una economía es un instrumento valioso, en general, para alcanzar los objetivos ya expuestos de todos los programas de desarrollo. Pero, como se pudo ver en las estadísticas anteriormente consignadas, hubo momentos de la historia económica social argentina en que dicha estabilidad no existió y, sin embargo, los que poseían menos ingresos tenían mucho mayor participación en el reparto del ingreso nacional que en los años de la convertibilidad, donde el nivel de precios tendió a una creciente estabilidad.

Entonces resulta totalmente claro que la ausencia de inflación no es, ni siquiera, una condición necesaria, y menos aun suficiente, para garantizar una más equitativa distribución del ingreso. Es que, junto con la estabilidad de precios impuesta por la ley de convertibilidad, operan muchos otros factores económicos, sociales y políticos que son los que producen el fenómeno de regresibidad social arriba puntualizado. Y esos factores, insertos en una determinada política económica y social, son definitorios en el proceso de generación de un panorama social descripto, caracterizado por una acentuada y cada vez mayor inequidad social.

Así, la estabilidad de precios no puede influir en la mejora de la calidad de vida de la mayoría de la población porque su presencia, que es necesario defender siempre, esta mas que compensada negativamente por los demos componentes de la política económico social estatal que generan esta situación de retroceso generalizado del bienestar colectivo.

 

 

 

  • Consecuencias sociales de la distribución

     

 

 

Estadísticas delictuales: Robos y hurtos en el G.B.A.

AÑO

CIUDAD DE BUENOS AIRES

CONURBANO BONAERENSE

TOTAL

1989

101120

47468

148588

1990

49278

42253

91531

1991

30822

38819

69641

1992

20362

60882

81244

1993

25918

47820

73738

1994

44918

51343

96261

1995

77746

52497

130243

1996

76060

52722

128782

1997

95081

69165

164246

 

  • Herramientas para tratar de derrotar el desempleo:

     

 

 

¿Cómo reducir el desempleo? Alcances y limitaciones de las políticas económicas.

Algunas posiciones sobre las posibles soluciones para disminuir el desempleo son:

 

 

  • "La única solución posible para el desempleo es el crecimiento económico". Como ha quedado demostrado en los primeros años de la convertibilidad, la estabilidad de precios y del tipo de cambio no garantiza que la economía genere la cantidad de puestos de trabajo necesarios no solo para disminuir el numero de desempleados sino también para absorber a la totalidad de los que quieren incorporarse al mercado de trabajo.

     

     

  • "Como el crecimiento económico absorbe ahora menos empleo que en el pasado, hay que concentrar el esfuerzo en aumentar la elasticidad - ingreso de la demanda de trabajo"

     

 

El enfoque del debate privilegia la necesidad de reducir el costo laboral a través de la flexibilización y desregulación del mercado de trabajo y/o de la reducción o eliminación de impuestos que gravan la nomina salarial. El efecto de una disminución del costo laboral vía caída del salario nominal o de los elementos como la eliminación de la indemnización por despido es ambiguo. Esta ambigüedad obedece al hecho de que una medida de este tipo puede afectar negativamente a la demanda de bienes y servicios porque implican o bien una disminución del ingreso o bien un aumento de la incertidumbre en el mercado de trabajo. Esto neutralizaría el efecto positivo que tendría sobre la demanda de trabajo la disminución del costo laboral. Si la reducción se realiza a través de la disminución o eliminación de aportes patronales puede tener efectos adversos sobre el empleo en la medida en que mayor carga adicional caiga sobre las firmas de menor tamaño, generándoles problemas de rentabilidad que pueden dar lugar a destrucción de puestos de trabajo.

Adicionalmente, el 60% de los ocupados del Gran Buenos Aires tienen acceso a la totalidad de los beneficios laborales, circunstancia que limita el alcance de las medidas dirigidas a disminuir los costos laborales vía desregulación y flexibilización del mercado de trabajo o vía disminución de impuestos. Entonces el alcance de una reducción del costo laboral queda restringido a evitar mayores caídas de la tasa de empleo o al efecto que pueden tener sobre nuevos emprendimientos que puedan encararse.

 

  • "Como las alternativas anteriores son poco eficaces, lo que hay que hacer es disminuir la oferta de trabajo"

     

 

Reducir la oferta de trabajo, ya sea a través de la reducción de la jornada laboral o a través de la jubilación anticipada. Aunque no representarían un aumento genuino del empleo, se tiene la ventaja de ingresar mas gente dentro del sistema económico. Sin embargo, pueden presentarse dificultades como por ejemplo:

 

  • Si la reducción de la jornada no implicara una disminución del salario de los pre-ocupados, se generara un aumento de los costos productivos que impactara sobre los precios o sobre el nivel de actividad.

     

     

  • Si dividir las horas trabajadas implicara dividir proporcionalmente el salario, pueden producirse disminuciones de productividad relacionadas con la conformidad de los pre-ocupados respecto del deterioro de su situación personal.

     

     

  • En ambos casos, la división del numero de horas implicara una reducción de la productividad en la medida en que se modifique el LAY-OUT de producción de manera suboptima.

     

     

  • También, en ambos casos, la división de horas implicaría un aumento de los costos administrativos asociados al manejo del personal.

     

     

  • La jubilación anticipada salva buena parte de las objeciones anteriores y tiene una virtud: los trabajadores se retiran cuando su capital humano se vuelve obsoleto y dejan su lugar a jóvenes con productividades crecientes.

 

CONCLUSIONES:

 

Los principales efectos del proceso de globalización sobre el mercado laboral son tres: incrementa la sustituabilidad entre el capital y mano de obra –debido a que aumenta las posibilidades de especialización -, amplia el menú tecnológico al facilitar las transferencias tecnológicas internacionales, e implica una obsolescencia mas o menos instantánea del capital real y humano empleado en actividades no competitivas.

Esto implica el desempleo automático de los recursos humanos asociados con esa parte del capital social que súbitamente se torna obsoleta.

La reciente experiencia en la Argentina se ajusta perfectamente a esta perspectiva. Luego de las privatizaciones y la liberalización del comercio, la economía experimento un agudo proceso de crecimiento e intensificación en el uso de capital sin que hubiera una creación neta de puestos de trabajo.

Aunque la producción creció aproximadamente un 40% entre 1990-1994, el desempleo aumento del 8 al 18% durante prácticamente el mismo periodo.

Uno de los hitos de la reforma económica argentina fue la abolición del papel del Estado como empleador de ultimo recurso. De aquí la persistencia de un alto índice de desempleo en todo el país en general y, particularmente, en los grandes centros urbanos (entre ellos la Pcia. de Bs. As).

El análisis del proceso de creación y destrucción de puestos de trabajo en la industria manufacturera argentina entre 1990 y 1998 permite comprender en profundidad las características de dicho proceso.

El cuadro que surge de este análisis es el de una brutal reestructuración del sector industrial en la Argentina. Bajo la presión de la apertura económica al comercio internacional, tuvo lugar un duro proceso de especialización en las actividades competitivas, junto con una amplia sustitución de factores.

Las firmas no competitivas debieron cerrar y la mayoría de las que sobrevivieron recurrieron a nuevas tecnologías y a la intensificación en el uso del capital. Esta situación dio como resultado un severo proceso de destrucción de puestos de trabajo, que empeoro aun mas después del tequila.

Una de las principales características que surgen del análisis es el alto nivel de destrucción de puestos de trabajo, el cual permaneció muy por encima del nivel de creación durante todo el periodo. Obviamente, esto dio como resultado una perdida neta de empleos durante los últimos años.

Con respecto al aumento notable de la desigualdad salarial podemos señalar algunas consideraciones finales, el incremento de la desigualdad ha sido observado en un numero de experiencias de apertura comercial y también en grandes potencias mundiales, por ejemplo los Estados Unidos, desde mediados de los años setenta. La interpretación más común es que la tendencia de los salarios relativos es al cambio en los salarios de equilibrio en los segmentos calificado y no calificado del mercado de trabajo, derivado del cambio en la estructura de la demanda frente a una estructura de calificación de oferta que se modifica en forma relativamente mas lenta. Pero, en el caso argentino, lejos de constituir un cambio entre dos equilibrios del mercado de trabajo, hubo un fuerte aumento del desempleo y subempleo involuntario en todos los niveles de educación, de modo que mal podría encontrarse una explicación principal en los efectos diferenciales de los excesos de demanda en los segmentos de mercado.

Si se verifica una tendencia en la composición del empleo hacia una creciente proporción de los niveles de mayor calificación. Como señalamos, este cambio refleja principalmente el cambio en las estructuras educativas de la población de 15 a 65 años y de la población activa. Sin embargo, los datos también sugieren indirectamente que la estructura de la demanda de trabajo evoluciono en la misma dirección. Efectivamente, de no haber existido ese cambio en la estructura de la demanda de trabajo, se hubiera observado una contracción mas o menos uniforme de las tasas de empleo según niveles de educación. El argumento se refuerza si se toma en cuenta que los trabajadores mas calificados tienen mayor salario y, consecuentemente, hay un incentivo mayor a su reducción en el proceso de reducción de los costos laborales. Entonces, dado el cambio observado en la estructura educativa de la población activa, el desempleo del nivel terciario hubiera tendido a incrementarse mas que el promedio y esto no ocurrió.

Algunos trabajos han enfatizado que el aumento de la desigualdad que se observa en varias experiencias de apertura comercial contradice las predicciones del teorema de Stolper-Samuelson sobre los efectos de la apertura comercial en países con mayor proporción relativa de mano de obra de baja calificación. Una explicación del aumento de la desigualdad observado combina la visión de equilibrio del mercado de trabajo con dos hipótesis adicionales. Una es el sesgo en la estructura de la demanda de trabajo derivado de la adopción de nuevas tecnologías. La otra es el supuesto de que los requerimientos de trabajo mas calificado son complementarios de los equipos que tienen embutidas las nuevas tecnologías. Con estas hipótesis, la mayor desigualdad aparece asociada con la apertura comercial, porque esta establece incentivos y presiones al aumento de productividad en el sector comerciable de la economía, que inducen la adopción de nuevas tecnologías y tienden a cambiar los precios relativos en los segmentos del mercado de trabajo.

Por ultimo vale entonces hacer una reseña de los factores mas importantes y mas influyentes en el aumento del desempleo y en la precarización del empleo:

 

  • Apertura comercial

     

     

  • Fuerte proceso de privatizaciones

     

     

  • Desregulación de los mercados

     

     

  • Aumento muy importante de la competencia comercial

     

     

  • Proceso de fusiones y adquisiciones de empresas nacionales

     

     

  • Incorporación en forma masiva de nuevas tecnologías.

     

 

 

  • Vale aclarar que las inmigraciones y las migraciones internas son poco influyentes en el desempleo, ya que justifica a solo un 1% del desempleo en nuestro país.

     

 

 

BIBLIOGRAFIA UTILIZADA PARA REALIZAR EL TRABAJO:

  • Enoikos, Revista de la Facultad de Ciencias Economicas, Año VII, Numero 15.
  • Estrategias empresariales en tiempos de cambio, Kosacoff Bernardo, Buenos Aires, CEPAL-Universidad Nacional de Quilmes.
  • Fanelli, J y R. Frenkel (1996): "Estabilidad y estructura: interacciones en el crecimiento economico"
  • Fuentes del INDEC (Instituto de Estadisticas y Censos).
  • Informes de prensa del Ministerio de Economía de la Nacion Argentina

 

Información adicional

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